Con un gigantesco gasto en recursos de mercadotecnia, distintos sectores de la derecha más radical de este país, impulsan una campaña sin precedentes de rechazo contra el aborto.
Sin pudores ni recatos, olvidando la menor prudencia del simbólico poder de la Iglesia católica en un país que vivió en carne propia los excesos de la institución religiosa en la lucha anticlerical del liberalismo mexicano, la Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de su vocero, Carlos Aguiar Retes, dirigió un mensaje a los mexicanos a favor de la vida porque “es un don y un derecho”. Las palabras del clero sonaron fuerte y alcanzaron una difusión muy amplia, toda vez que el mensaje fue transmitido por la poderosa televisión abierta, en horario estelar del fin de semana.
El spot católico representa tan sólo la punta del iceberg de algo más grande. Este domingo se produjo en las calles de la capital grillera el surgimiento de un nuevo movimiento político antagónico a la ideología gobernante en el Distrito Federal: Manos a la vida (manosalavida,org.mx). Con la base social de un grupo de organizaciones civiles afines al activismo católico que ha combatido la práctica del aborto en la Ciudad de México, enfundados en la pureza de blancas playeras con un ingenioso logotipo que confundió a más de uno, dos manos extendidas tocan el vientre de una mujer embarazada, padres de familia, niños y representantes de organizaciones no gubernamentales, esa parte de la sociedad civil promovió con folletos, pulseras y hasta con cilindros que la Suprema Corte de Justicia de la nación se pronuncie contra el aborto en las discusiones que inició el Poder Judicial este lunes.
Ignorar la fuerza política de la sociedad más conservadora de esta ciudad, anula la cohabitación de la diversidad en un territorio que aunque bastión de la izquierda popular, también observa amplios sectores sociales con profundas creencias católicas que deb ser respetadas. En la Ciudad de México, desde 1997, cuando inician los gobiernos democráticos encabezados por el PRD, la aplanadora ideológica izquierdista tiene arrinconada a esa derecha popular que aunque parecería marginal, esta ahí. El derecho al aborto en la capital del país se incubó en aquellos años con la polémica “Ley Robles”, impulsada por el Gobierno del DF en la gestión de Cárdenas-Robles Berlanga, en estos días ya legitimada por la Asamblea Legislativa la Suprema Corte de Justicia, revisa la constitucionalidad de la ley que puso al Distrito Federal al frente de las entidades que reconocen y facilitan la práctica del legrado.
Los magistrados del Poder Judicial sin demagogia y con estricto apego a los principios y al espíritu de las ley constitucional, deberán pronunciarse a favor o en contra de este asunto. Se trata de eliminar cualquier sospecha de opacidad, si el aborto es reconocido constitucionalmente deberán hacerse ajustes en la estructura administrativa del sistema de salud, que en este momento impide que se practique el procedimiento médico en el sistema hospitalario del Instituto Mexicano del Seguro Social y el ISSSTE.
El pronunciamiento será esperado por ambos frentes por los amantes de la vida, como por los promotores del derecho a decidir. El dictamen que de esta discusión se genere contribuirá a posteriores controversias en entidades federativas, que emulen las iniciativas legislativas que ya son una realidad para los capitalinos.
De manera coincidente, estas representaciones a favor de la vida son paralelas a la preparación de la marcha contra la inseguridad que iluminará con velas la noche del sábado 30 de agosto. Si efectivamente no se quiere politizar esta protesta, no deben mezclarse los discursos de los manifestantes, el polémico asunto del aborto pertenece a otro debate. Por aquellos que no dejarán la suspicacia de pensar que los demandantes de penalización del aborto sean los mismos pirruris,que por ser los ricos de la gran ciudad son los más vulnerables para el secuestro.
Sin pudores ni recatos, olvidando la menor prudencia del simbólico poder de la Iglesia católica en un país que vivió en carne propia los excesos de la institución religiosa en la lucha anticlerical del liberalismo mexicano, la Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de su vocero, Carlos Aguiar Retes, dirigió un mensaje a los mexicanos a favor de la vida porque “es un don y un derecho”. Las palabras del clero sonaron fuerte y alcanzaron una difusión muy amplia, toda vez que el mensaje fue transmitido por la poderosa televisión abierta, en horario estelar del fin de semana.
El spot católico representa tan sólo la punta del iceberg de algo más grande. Este domingo se produjo en las calles de la capital grillera el surgimiento de un nuevo movimiento político antagónico a la ideología gobernante en el Distrito Federal: Manos a la vida (manosalavida,org.mx). Con la base social de un grupo de organizaciones civiles afines al activismo católico que ha combatido la práctica del aborto en la Ciudad de México, enfundados en la pureza de blancas playeras con un ingenioso logotipo que confundió a más de uno, dos manos extendidas tocan el vientre de una mujer embarazada, padres de familia, niños y representantes de organizaciones no gubernamentales, esa parte de la sociedad civil promovió con folletos, pulseras y hasta con cilindros que la Suprema Corte de Justicia de la nación se pronuncie contra el aborto en las discusiones que inició el Poder Judicial este lunes.
Ignorar la fuerza política de la sociedad más conservadora de esta ciudad, anula la cohabitación de la diversidad en un territorio que aunque bastión de la izquierda popular, también observa amplios sectores sociales con profundas creencias católicas que deb ser respetadas. En la Ciudad de México, desde 1997, cuando inician los gobiernos democráticos encabezados por el PRD, la aplanadora ideológica izquierdista tiene arrinconada a esa derecha popular que aunque parecería marginal, esta ahí. El derecho al aborto en la capital del país se incubó en aquellos años con la polémica “Ley Robles”, impulsada por el Gobierno del DF en la gestión de Cárdenas-Robles Berlanga, en estos días ya legitimada por la Asamblea Legislativa la Suprema Corte de Justicia, revisa la constitucionalidad de la ley que puso al Distrito Federal al frente de las entidades que reconocen y facilitan la práctica del legrado.
Los magistrados del Poder Judicial sin demagogia y con estricto apego a los principios y al espíritu de las ley constitucional, deberán pronunciarse a favor o en contra de este asunto. Se trata de eliminar cualquier sospecha de opacidad, si el aborto es reconocido constitucionalmente deberán hacerse ajustes en la estructura administrativa del sistema de salud, que en este momento impide que se practique el procedimiento médico en el sistema hospitalario del Instituto Mexicano del Seguro Social y el ISSSTE.
El pronunciamiento será esperado por ambos frentes por los amantes de la vida, como por los promotores del derecho a decidir. El dictamen que de esta discusión se genere contribuirá a posteriores controversias en entidades federativas, que emulen las iniciativas legislativas que ya son una realidad para los capitalinos.
De manera coincidente, estas representaciones a favor de la vida son paralelas a la preparación de la marcha contra la inseguridad que iluminará con velas la noche del sábado 30 de agosto. Si efectivamente no se quiere politizar esta protesta, no deben mezclarse los discursos de los manifestantes, el polémico asunto del aborto pertenece a otro debate. Por aquellos que no dejarán la suspicacia de pensar que los demandantes de penalización del aborto sean los mismos pirruris,que por ser los ricos de la gran ciudad son los más vulnerables para el secuestro.
